Inflamación Osea
Proceso inflamatorio a cargo del tejido óseo.
- periosteítis: si la inflamación afecta al revestimiento externo del hueso
- osteomielitis: si la inflamación afecta también a la médula osea
Si afecta a un hueso largo, según su localización:
– diafisitis: si se asienta en la diáfisis
– metafisitis: si se asienta en la metáfisis
- epifisitis: si se asienta en la epífisis
Las lesiones oseas pueden estar circunscritas o bien extenderse a gran parte del esqueleto, estando provocadas por numerosas causas de distinta naturaleza (traumatismos, estados tóxicos infecciones bacterianas, etc.)
En general, la acción de estos agentes se localiza en el hueso directamente por vía hemática o proveniente de focos situados en otros territorios del organismo (osteítis tuberculosa), suelen afectarse con mas frecuencia los huesos de los miembros, la zona dañada evoluciona rápidamente hacia la necrosis a causa de la disminución del aporte nutritivo provocado tanto por fenómenos de isquemia local (trombosis vascular) como por las toxinas bacterianas. En la mayor parte de los casos el proceso inflamatorio se extiende también a la édula ósea, por lo cual la osteítis se transforma en un proceso osteomielítico, cuya sintomatología y curso son similares.
Los gérmenes, cuando llegan por la sangre a través de la arteria nutricia del hueso, suelen formar frecuentemente pus, que se colecciona bajo el periostio. A través de eta zona pueden emigrar al exterior, formando fístulas. Durante el período de su crecimiento el cartílago de crecimiento suele oponer una barrera a la progresion de los gérmenes hacia la epífisis del hueso, protegiendo de esta manera la articulación. Sin embargo, en caso de infecciones muy virulentas o en condiciones de debilidad del organismo, puede ser lesionado también este cartílago produciéndose formas graves como son las osteoartritis.

inflamacion osea
TIPOS:
- osteítis agudas: frecuentes en los adolescentes
- osteítis crónicas: tienen ese caracter desde su comienzo, como son las provocadas por la turberculosis osea, la sifilis osea y las infecciones micoticas.
SINTOMAS:
Suele ser distinta según el tipo de infección. En todas se observa fiebre, taquicardia, aumento de los glóbulos blancos y dolores óseos.
TRATAMIENTO:
Conservador: en los casos que no ha llegado a deformar el hueso. Se administran antibióticos, se inmoviliza ortopédicamente el segmento lesionado mediante una escayola.
Quirúrgico: en aquellos en que existen secuestros óseos para extirparlos, o para abrir abscesos purulentos o reparar fístulas ya establecidas por vía natural.






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